Soy maestra y necesito que tú, como madre/padre, me apoyes

Los profesores necesitamos la ayuda de los padres. Si bien nunca rechazaremos un regalo bonito de nuestros alumnos, apoyar a los educadores es mucho más que darnos flores, tazas o bombones al terminar el año escolar.Resultado de imagen de colaboracion entre padres y maestros

 

Para garantizar que los maestros podamos hacer nuestro trabajo adecuadamente, necesitamos más apoyo de nuestro gobierno, apoyo de las administraciones… pero también el apoyo y la colaboración de los padres. Sencillamente, cualquier padre que se preocupe por sus hijos debería apoyar a los profesores que día a día les ayudan a crecer, aprender y prepararse para su futuro, personal y laboral.

 

A pesar de que muchos de nosotros nos dedicamos a esta profesión como vocación y tengamos que escuchar de personas ajenas a la misma que «la vida del profesor es la vida mejor»; hay ciertos aspectos de esta vida que no se conocen. Muchos empezamos o acabamos nuestro día corrigiendo exámenes y trabajos, preparando las clases, haciendo reuniones con padres que no tienen más tiempo o reuniéndose con estudiantes, otros profesores o quién les demande. O, muchas veces, siguiendo su propia preparación y formación.

Nuestra vida académica no termina una vez aprobada la carrera o las oposiciones.

Y este es el problema… que muchas personas ajenas a esta profesión desconocen por completo lo que ocurre en el backstage.

 

Es muy complicado mantener este nivel de compromiso con una profesión a la vez que se la devalúa continuamente y no se toma en serio. Al igual que es muy difícil darlo todo cuando los padres, en lugar de darnos su apoyo, buscan pegas constantemente hacia nuestro trabajo, nos ponen en tela de juicio…

Resultado de imagen de colaboracion entre padres y maestrosEs vital que los padres confíen en nosotros por el bien del futuro y educación de sus hijos. Nuestro compromiso reside en intentar ayudar a todos y cada uno de nuestros alumnos a dar lo mejor de sí mismos, pero cuando, a veces, el contacto con los padres se convierte en una guerra… los más perjudicados serán los alumnos. 

Poner excusas por ellos, justificar sus olvidos o no haber hecho los deberes o dudar de nuestra palabra y darles credibilidad a la suya sea cual sea la situación, no ayuda a los estudiantes, al contrario.

 

Las sanciones o castigos existen por una razón. Quedarse sin patio por no haber hecho los deberes es un rollo para el estudiante en cuestión, pero quizás esa media hora aburrida ayuda a que la próxima vez apunte en la agenda los deberes que tiene. Y si ha suspendido una asignatura, la ha suspendido. Ya aprenderá de ello.  No regalamos suspensos así porque sí. Y venir a cuestionar ese suspenso, pone en entredicho nuestro trabajo.

Y necesitamos que muchos padres comprendan esto.

 

Como profesora, he vivido situaciones un tanto desagradables, como los padres de alumnos precisamente no ejemplares me acusaban abiertamente de «tenerle manía» a sus hijos. No solamente cuestionaron mi trabajo como docente, sino como persona, lo cual es bastante desagradable y según como estés de ánimos, te hacen replantearte muchas cosas sobre tu profesionalidad.

 

Hemos llegado a leer que en EEUU hay cada vez más abogados acompañando a los padres a las reuniones escolares. ¿De verdad? ¿Qué está pasando?

Claro que hay profesores que no hacen bien su trabajo, como en todas las profesiones y habrá casos concretos en que el profesor ha actuado erróneamente, no nos olvidemos de que, antes de ser docentes somos personas primero, y como tal nos equivocamos.

Y, aunque algunos padres hayan vivido situaciones desagradables con profesores de sus hijos, no es justo ponernos en el mismo saco, desconfiando y juzgando nuestro trabajo, no nos lleva a ninguna parte. 

No somos el enemigo, no se trata de una confrontación constante por saber quien tiene la razón. Estamos juntos en esto y necesitamos el apoyo de los padres, al igual que ellos necesitan el nuestro. Trabajar en equipo porque todos queremos lo mismo: una futura generación de la que sentirnos orgullosos. Chicas y chicos que se coman el mundo, que sean felices, tolerantes, que vivan en paz, que sean inquietos, que quieran ir más allá…

Subámonos en el mismo barco y vamos a darles a todos los estudiantes la mejor educación posible.

 

«Cuando dos elefantes luchan, es la hierba la que sufre» Proverbio africano

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