Los pasos para controlar el caos y hacer todas tus tareas

¿Te está costando más abordar todas las tareas que tienes pendientes porque estás más dispersa o más agobiada?

Teniendo en cuenta que las oposiciones están a la vuelta de la esquina, no es nada raro.

Cuando tienes un montón de tareas pendientes en tu cabeza, es complicado saber por dónde empezar.

Y encima, necesitas energía mental para tener todas las tareas en mente. Es extenuante y agotador ir arrastrando de un lado para otro todos los “debería hacer”.

 

¿Cómo puedes abordar el caos?

 

A menudo, la simple idea de tener que abordar el caos puede ser abrumadora y puede escaparse de tu control.

Y sentir que no tienes el control, te lleva de cabeza al estrés .

 

En el pasado post te hablamos del estrés y que éste puede iniciar una espiral negativa en tu cerebro. Y como consecuencia aún es más difícil planificar y abordar la lista de tareas pendientes. Menudo panorama más desalentador, ¿verdad?

 

Que no cunda el pánico.

 

Primero de todo, debes ser comprensiva y amable contigo misma cuando no estés en tu punto más productivo. No puedes estar cada día a tope y criticarte y enfadarte por ello, lo único que hace es frustrarte más y aumentar tu estrés.

En lugar de castigarte, necesitas darle a tu cerebro lo que quiere.

 

Tu cerebro está constantemente tratando de guiar tu comportamiento y acciones. No obstante, sin claridad y sin un plan, tu cerebro seguirá el camino más sencillo.

Lo que tu cerebro quiere es que actúes para reducir el caos. Y para actuar, se necesita una meta y un plan. Una vez tomas medidas para lograr un objetivo, basado en un plan, tu cerebro se da cuenta que estás controlando tus acciones y buscando un resultado.

Este sentimiento de control ayuda a calmar el caos. Cuando reconoces que tienes una opción ya no eres una víctima de las circunstancias.

 

¿Cómo controlar el caos?

 

1. Frena y ve más despacio.

Para ver a través del caos, es necesario hacer una pausa y disminuir la velocidad. Si puedes hacer una pausa, frenar un poco y respirar profundamente, les estarás diciendo a tu cerebro que no estás en una situación de lucha o huida estresante.

 

2. Escríbelo.

Pon todos tus pensamientos caóticos o tus tareas pendientes en un papel. Ya no tendrás que gastar energía para recordarlos todos.

 

3. Evalúa los elementos de tu lista

Plantéate, por un lado qué es lo más importante y urgente, y por otro, si hay algo que puedes dejar de lado o delegar. Sé honesta sobre lo que es verdaderamente importante.

 

 

4. Determina el valor

Una vez que has descubierto lo que es importante, se trata de tener claro por qué es importante. Es más probable que tu cerebro actúe si siente que está trabajando hacia un valor o una recompensa que te importa. Para tenerlo aún más claro, puedes clasificar la importancia en una escala del 1 al 10.

 

 

5. Crea un plan

Cuando ya tienes claro el valor de cada tarea, puedes empezar a priorizar la lista. A partir de ahí decide qué hay que hacer y cuándo hay que hacerlo.

 

6. Divídelo en acciones factibles

Las acciones pequeñas son una buena forma de empezar porque son factibles y no te abrumarán. De esta forma, a medida que vayas completando las tareas, sentirás que vuelves a tener el control y el estrés irá disminuyendo.

 

7. Haz breaks

No te canses por hacer, hacer y seguir haciendo. Se necesita energía para controlar tus acciones y comportamiento y. la energía también puede agotarse. Además, un tiempo de inactividad, permite que lleguen nuevas ideas y nuevas perspectivas.

 

¿Lo intentamos? Cada pequeño paso te permitirá ir recuperando el control y dejar el estrés atrás.

 

FormArte, el arte de formar

 

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