Los jóvenes son el futuro

Siempre oímos la expresión de los jóvenes son el futuro,  pero…

 

¿Realmente forman parte de manera activa del mundo que les rodea?

¿Les estamos dando herramientas para que luchen por lo que creen?

¿Y porque tienen que ser nuestro futuro y no nuestro presente?,

¿por qué esperar a mañana para poder cambiar cuando lo podemos hacer hoy?

Las necesidades del siglo XXI requieren nuevos enfoques de aprendizaje.

 

Una de las claves para trabajar en el aquí, el ahora y darles herramientas a nuestros alumnos es a través del Design for Change (DFC).

 

DFC es un movimiento internacional fundado por Kiran Bir Sethi, cuyo objetivo es ofrecer a alumnos la oportunidad de poner en práctica sus propias ideas para cambiar el mundo desde su propio punto de vista y en su propio entorno.

 

Actualmente hay más de cuarenta países implicados en esta metodología y llega a millones de niños gracias al respaldo de Howard Gardner. 

 

El proyecto parte del principio del aprender haciendo, fomentando la experimentación y la reflexión en cada etapa, entendiendo el error como un elemento necesario para la construcción del aprendizaje.

 

Recuerda que el ser humano solo puede recordar entre el 10 y 30% de lo que escucha.

Y si eso lo lleva a la práctica, este indicador se eleva hasta el 90% (Como de la Teoría del Aprendizaje).

Por lo tanto que mejor que la implicación activa de los alumnos en la construcción de aprendizajes.

 

Una metodología de cinco fases inspirada en el Design  Thinking (pensamiento de diseño) 

 

Durante el proceso se fomentaempatía, creatividad, trabajo en equipo, pensamiento crítico y liderazgo compartido (competencias del siglo XXI).

 

Vamos a explicar cada una de las fases

SIENTE:

Fomentar la investigación para comprender mejor las situaciones de su entorno que les gustaría cambiar y mejorar.

Por lo tanto es imprescindible trabajar la observación, guiar la conversación y llevarles a identificar sus preocupaciones, que les gustaría cambiar, con ello lo que vamos a provocar es la implicación, la motivación y como no, desarrollar la empatía

 

IMAGINA:

Brainstorming, decir todas las ideas que se tengan al respecto, aunque a veces nos puedan parecer locas, todo es ir modelándolas y “bajarlas a tierra” para que sean realistas y puede dar respuesta a la necesidad que se nos plantea.

Por lo tanto trabajamos la creatividad en estado puro.

ACTÚA:

Hay que poner en práctica la solución que hemos dado a nuestro problema, inquietud. No pasa nada, si cuesta llevarlo a cabo o quizás no salga bien a la primera, hay veces que pasa, es cuestión de ir haciendo pequeños ajustes.

La clave en este paso es la confianza.

 

EVALÚA:

Es el momento de reflexionar y ver lo que ha sucedido en el proceso. Es el momento de desarrollar el pensamiento crítico.

 

COMPARTE:

Es el momento de mostrar nuestro trabajo, un video, un cartel, mostrar a los demás, que sabemos dar soluciones a inquietudes y que nos implicamos en le proceso.

Lo que generamos es sentido de pertenencia a la comunidad.

 

Como siempre digo a las alumnas de Kadoora:

“Hay que educar en la teoría del YO puedo

No pongamos límites a la imaginación y creatividad de nuestros alumnos.

Seamos realistas el éxito del estudiante requiere habilidades de colaboración, creatividad, pensamiento crítico y resolución de problemas.

Estas habilidades se están convirtiendo en una prioridad, tanto en la educación primaria y secundaria.

 

 

 

 

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