Lo que necesitas saber acerca de opositar.

Si te estás planteando empezar a opositar, debes tener claro dónde te metes. Opositar no es un camino de rosas, como ya has oído o debes imaginar.

Opositar es algo serio e implica esfuerzo y sacrificio

La época de opositar es como una montaña rusa. Tu estado de ánimo sube y baja, a veces sin mucho sentido. Hay días en que te sientes en la cima, con muchas ganas de comerte el mundo, tienes una jornada de estudio hiper productiva y muy claro que esa plaza será tuya.

Otros todo se viene un poco abajo. Crees que los demás lo llevan mil veces mejor, que no serás capaz de recordarlo todo, que no llegarás a tiempo… y esa plaza está a años luz de ti.

La oposición puede terminar siendo una obsesión y que todo pase a girar alrededor de ella.

Van acompañadas de un sinfín de emociones que cuesta mucho mantener a raya y gestionar. Sin embargo, no es imposible. No es un drama opositar y no tiene porque ser la época más oscura de tu vida, como algunos la pintan.

Sí que hay que aprender a manejar todas esas emociones y estados de ánimo y hay que ser capaz de mantener la motivación, pero no es imposible. Solo hay que aprender.

Porque precisamente aprender es algo que va implícito con el hecho de opositar.

No solo aprender académicamente como edukadora, también aprender de ti y de la vida. Que, al fin y al cabo, también repercutirá en tu forma de desenvolverte como maestra, de eso no hay duda.

Cada paso que das hacia adelante, cada lección que te ayuda a crecer un poco más, cambiará tu forma de educar y ver el mundo.

El éxito en la oposición va mucho más allá de estudiar sin parar. Aunque lleves mucho sin estudiar, una oposición es esfuerzo y dedicarle horas. Pero no solo eso; las habilidades tienen un peso crucial: las técnicas de estudio que empleas, trabajar el examen, organización, planificación, ser capaz de afrontar el proceso, manejar el estrés y un largo etcétera.

Tu marcas tu propio ritmo y tus horas que, en un principio, es una gran ventaja. Pero también conlleva responsabilidad y habrá días en que costará mucho ponerse a ello.

Aquí podemos añadir que también implica que los demás entiendan que, hay días en que no estás disponible porque hay que estudiar, por mucho que puedas hacerlo en otro momento. Sin embargo, tus seres queridos acaban por comprenderlo y ser un gran apoyo.

Y hay algo más. Opositar es reestructurar tu vida y adaptarla a la oposición. Si tienes intención de ir a por todas, claro.

No es solo meter unas cuantas horas de estudio al día o a la semana y todo sigue igual. Debes ser consciente que el estudio implica tener energía suficiente, estar descansada, estar sentada en una maldita silla durante mil horas… Salir un sábado por la noche hasta tarde puede implicar un domingo, que tú felizmente creías que dedicarías al estudio,  perdido. También implica una reducción de tu vida social y sacrificar planes que te van a apetecer mucho por sentarte ante tus temas, supuestos y unidades didácticas.

Aquí no importa la edad o si estás trabajando o no. Importa el compromiso y la dedicación. Al fin y al cabo, es un compromiso hacia ti misma.

Decir : voy a luchar por mis sueños y hacerlo.

Opositar es tomárselo en serio. Querer marcar la diferencia. Es un gran reto y un proceso de superación personal que acabará por ser un caso de éxito inmenso en tu vida. Pero al igual que digo que es un reto muy duro, también afirmo que la recompensa es muy grande y te abre las puertas a otra vida, a nuevas oportunidades y a poder decir: he alcanzado uno de mis sueños.

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