La emoción en la educación; por qué es tan importante.

 

Emoción.

 

Imaginación.

 

Sensación.

Estas palabras deberían ser los pilares en las conversaciones educativas. Pero no siempre sucede.

 

Lo extraño es que ¿qué educadora no valora el compromiso emocional?

 

Todos los educadores queremos que los estudiantes se involucren, ¿verdad?

Todos los educadores deseamos que nuestros estudiantes sean imaginativos, que experimenten y demuestren una comprensión creativa y flexible del conocimiento.

Todos los educadores queremos que los estudiantes recuerden lo que están aprendiendo para que el contenido del plan de estudios tenga un impacto en sus vidas fuera de la escuela.

 

Es cierto que los estudiantes de nuestras clases son increíblemente diversos. Los contextos en los que enseñamos y las demandas de nuestros diversos planes de estudio son increíblemente variados. Pero todos los educadores queremos lo mismo:

 

Crear significado, un impacto.

Y, al final del día, el significado requiere emoción

La emoción es el timón de la mente.

La emoción dirige todo el aprendizaje.

 

¿Y si centramos la educación en la emoción?

 

Nuestros estudiantes frecuentemente y de forma rutinaria piensan en el mundo de una manera que evoca sus emociones e imaginaciones. Por ejemplo, disfrutan universalmente de historias o narraciones de todo tipo. Todos disfrutan de las bromas y del humor. Todos ellos identifican patrones en el mundo que los rodea. Muchos están fascinados por los extremos de la experiencia y los límites de la realidad. Muchos se asocian con héroes e incluso idolatran a personas, ideas o instituciones. Muchos comienzan a coleccionar cosas y se obsesionan con sus aficiones.

Las palabras hacen que las imágenes surjan en todas sus mentes. Todos disfrutan de un buen misterio y pueden quedar atemorizados por preguntas sin respuesta o eventos extraños. Los más mayores pueden disfrutar de ideas abstractas y teorías que los representan. Algunos buscan formas de promulgar cambios en sus entornos.

Podríamos seguir y seguir; La vida emocional e imaginativa de nuestras alumnas y alumnos se manifiesta de muchísimas formas.

 

Estas diferentes formas de compromiso no son insignificantes o sin valor, al contrario. Son formas de pensar que ayudan a los seres humanos a aprender. Que pueden ayudarles a aprender.

Todos los seres humanos, de una forma u otra, usan sus herramientas y estrategias particulares para dar sentido emocional al mundo que les rodea y aquí es dónde puedes entrar tú. Tú puedes usar esas mismas herramientas introduciéndolos en tu forma de enseñar.

 

¿Cuáles son estas herramientas? Juegos, narraciones, misterios, buscar patrones, pasatiempos, fenómenos curiosos, ritmo… THINK OUTSIDE THE BOX.

No se trata de hacer actividades extraordinarias continuamente, sino de buscar la forma de conectar con tus alumnos. Encontrar actividades o herramientas que despierten su curiosidad, que congenien con sus aficiones, que le den un sentido más emocional al aprendizaje.

Y ¿cómo lograrlo? Informándote, buscando inspiración, pensando, probando… no hay una fórmula mágica, simplemente es ponerle muchas ganas y esfuerzo.

 

 

FormArte, el arte de formar

 

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