Fomentar los comportamientos prosociales en el aula.

Sujetarle la puerta a la persona que va detrás, ayudar a alguien a levantarse después de una caída accidental, ceder el asiento a otra persona en el autobús…Resultado de imagen de imágenes de ayuda al prójimo

Somos testigos de muchos actos desinteresados a diario, pero seguro que como maestra eres testigo de muchos más actos de este estilo llevados a cabo por tus alumn@s. Son los llamados comportamientos prosociales, los cuáles son impulsados por la preocupación hacia el bienestar de otras personas.

Las investigaciones muestran que los comportamientos que facilitan las interacciones tanto positivas como negativas pueden enseñarse explícitamente. Sin embargo, también indican que el comportamiento antisocial es más contagioso que los actos útiles, y la proximidad social aumenta estos efectos.

Y aquí es donde entras tú. Como maestra puedes promover entre tus alumnos las conductas prosociales más beneficiosas.  Es increíble, ¿verdad? Tienes en tu mano tantas posibilidades de cambio… asentar unos buenos cimientos en las futuras generaciones. Cada vez que lo pensamos, se nos pone la piel de gallina.Resultado de imagen de profesores ayudando a alumnos

 

Pero… ¿cómo podemos promover ese tipo de conductas?

 

 

La empatía, el epicentro de las conductas prosociales.

Sí, la empatía impulsa este tipo de comportamientos. De hecho, los estudiantes en sintonía con los sentimientos de otros tienen más probabilidades en participar en actos útiles. Una forma de promover comportamientos prosociales es enseñando explícitamente y modelando la empatía.

Veamos algún ejemplo:

 

CREAR UN CLIMA PARA LA INTERACCIÓN SOCIAL

Una de las formas en que se puede promover la empatía y, en consecuencia, las conductas prosociales, es enfatizar la interconexión social. Proporcionar oportunidades a tus estudiantes que requieran que confíen unos en otros para tener éxito. Los estudiantes necesitan ver que cada persona tiene algo que aportar.

Para cada objetivo crítico de aprendizaje, debes preguntarte: “¿Cómo puedo crear tareas que involucren la interdependencia social? ¿Cómo puedo hacer que todos los estudiantes reconozcan que cada individuo agrega valor al éxito del proyecto debido a su contribución?» Una actividad que puedes usar es la siguiente:

Al terminar una unidad puedes crear grupos pequeños y darles a cada estudiante tarjetas con ideas clave y conceptos sobre el tema, escritos en ellas. Cada grupo debe crear un mapa conceptual que resuma la unidad. Los miembros del grupo deben depender entre sí para crear este mapa y cada miembro debe explicar cómo las tarjetas de un compañero contribuyen al mapa conceptual completo.

La actividad muestra la necesidad de que cada uno de tus alumnas y alumnos contribuya.  Los comportamientos prosociales son el resultado de las múltiples experiencias de conectarse con las demás personas y de darse cuenta de que cada persona tiene algo que ofrecer. Con ello, no solamente se crea un ambiente prosocial dentro del aula, sino que se crea una esfera motivadora.Resultado de imagen de alumnos trabajando en grupo

 

UTILIZAR REFUERZOS POSITIVOS

Para que los comportamientos prosociales se arraiguen, es bueno expresar el comportamiento y complementar la acción. El contagio entre pares puede usarse para promover actos desinteresados. Debido a que el sesgo de negatividad hace que los humanos estén más en sintonía con los actos antisociales, se debe desarrollar una sensibilidad para las conductas prosociales.

 

Celebra estos actos con elogios explícitos. A veces nos centramos en hechos negativos pero ¿y si lo hacemos al revés? Darle bombo y repercusión a las conductas empáticas e involucrar a toda la clase en ello. Tales actos simples valen más que cualquier recompensa y refuerzan la conducta prosocial positiva.

 

ESTABLECER UNA CULTURA DE AMABILIDAD Y GRATITUD

Establecer una cultura de aula donde se esperen que los comportamientos prosociales sean lo normal. Al principio del año, en lugar de una larga lista de reglas, se puede ser mucho más práctico y sencillo empezando por principios éticos básicos: no hacer daño a los demás, ayudar a quién lo necesite, etc.

 

Uno de los objetivos principales es conseguir que actuar así sea LO NORMAL, no algo extraordinario. Quien sabe, quizás con pequeños granos de arenas podamos construir un mundo mejor.

 

Resultado de imagen de amabilidad y gratitud

Construye la empatía, enseña autocompasión, ejemplifica los actos de cuidado, facilita las interacciones sociales regulares, fomenta la interdependencia social y celebra los actos prosociales.

 

FormArte, el arte de formar

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