Di que sí a los nuevos aprendizajes

Como seres humanos, queremos aprender y expandir nuestro conocimiento para crecer y desarrollarnos. De la misma forma que no hay dos personas iguales, el tipo de aprendizaje puede ser distinto. Algunas personas disfrutan de los chismes y cotilleos, otras disfrutan leyendo sobre la naturaleza y otras con temas de psicología.

Todos tenemos el deseo de aprender integrado.

Como todo aprendizaje, algunos de los conocimientos adquiridos son útiles y otros menos útiles. Cotillear no te va a desarrollar mucho como persona, pero por otro lado, hay otros conocimientos, como aprender una nueva habilidad o un nuevo idioma, que pueden ayudarte a crecer intelectualmente y brindarte estrategias que pueden conducir a mejores perspectivas profesionales o a llevar una vida más consciente y tranquila.

Hasta aquí todo perfecto, sin embargo, el handicap suele ser encontrar la motivación de aprendizaje después de haber terminado la educación formal. Quizás si el tipo de educación que se ofreciera en las aulas fuera distinto, esto no sería así.

Nadie nos preguntó jamás qué queríamos aprender. Simplemente había un temario básico de un conjunto de asignaturas y a apechugar.

Estudiar continuamente algo que no nos gusta, puede dejarnos un regusto muy amargo.

En teoría con la universidad, eso mejora. Sin embargo, según qué estudias y dónde lo estudias, sigues sin encontrar una gran motivación para sentarte a aprender más. Es normal.

Para muchas personas este es uno de los grandes inconvenientes de opositar. Volver a enfrentarse a las horas de estudio y a pasarse horas ante apuntes y temas, no les suena nada apetecible.

Estamos viviendo en tiempos que cambian rápidamente. El trabajo que hacemos hoy está en riesgo de ser reemplazado por automatización e inteligencia artificial. Si queremos continuar creciendo y desarrollándonos, debemos asegurarnos de que estamos aprendiendo nuevas habilidades y que podemos mantenernos al día.

Si nos centramos en el caso de la enseñanza, no hay mejor garantía que una plaza. Una plaza te da la seguridad de tener un trabajo estable, todo un logro en los tiempos que corren.

Pero cuando eres maestra, no se trata solo de retomar el aprendizaje para aprobar unas opos.

En Kadoora no queremos limitar el aprendizaje a unas oposiciones. Creemos en aprender por el simple gusto de aprender y de crecer, tanto a nivel personal como profesional. No hay aprendizaje que esté de más.

A veces descubres otros puntos de vista, otras formas de entender la vida, las situaciones, nuevas maneras de encarar la enseñanza.

El mundo está cambiando a pasos agigantados y el acceso a todo tipo de información nos hace más fuertes y sabias. Nosotras decidimos si seguimos cómo estamos o vamos un paso más allá. Hace unas décadas la inteligencia emocional no tenía ningún peso en la educación. Sin embargo hoy está a la orden del día.

Lo mismo con el mindfulness, la importancia de la relajación y de vivir el momento presente. O con el movimiento realfooding de la comida real.

Es una decisión personal hacer oídos sordos a todo ello o investigar y sumar conocimientos.

El conocimiento nunca te hará daño. Al contrario.

Es una vía para salir de nuestra zona de confort y para ser una versión mucho mejor de nosotras mismas.

Y ¡vamos! Somos maestras. Cuanto más sepamos, cuanto más conozcamos, mejores herramientas tendremos para educar. Aunque algunos crean que no es necesario seguir formándose, precisamente ser profesora lo requiere.

¡Aprender algo nuevo es emocionante! Ya sea leer un artículo de algo sorprendente, hacer un curso o asistir a una conferencia. Toda información puede aplicarse en tu vida diaria.

¿Cuál es el próximo aprendizaje que vas a sumar? Tienes un gran abanico de opciones, ¡no las desaproveches!

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