Descubre los tipos de autocuidado y cómo llevarlos a cabo

¿Recuerdas que en el pasado post te hablábamos del autocuidado? Pues vamos a abordar el tema un poquito más.

Una de las principales excusas que las personas ponemos para no dedicarnos más tiempo a nosotras mismas es que simplemente no tenemos tiempo.

La buena noticia es que hay muchas prácticas diferentes de autocuidado, y ninguna de ellas es especialmente difícil o requiere mucha planificación. El truco es encontrar aquello que realmente disfrutes y que encaje con tu vida y tus valores. Una vez que empieces a dedicarte un ratito al día para ti, es probable que quieras mantenerlo a toda costa.

¿Lista para saber más?

Sensorial

El cuidado personal sensorial va dirigido a ayudar a calmar la mente.

Cuando puedes sintonizar los detalles de las sensaciones a tu alrededor, es más fácil vivir en el momento presente. Y cuando estás en el presente, puedes dejar de lado más eficazmente los resentimientos relacionados con el pasado o las ansiedades y preocupaciones sobre el futuro.

Cuando pienses en practicar el cuidado personal sensorial, ten en cuenta todos tus sentidos: tacto, olfato, sonido y vista.

La mayoría de las personas responden más a uno que los demás, así que pregúntate cuál podría ser ese sentido para ti. Puede parecer algo tonto, pero hay muchas sensaciones que, por sí mismas, nos provocan emociones positivas.

El problema es que solemos ir por la vida como pollo sin cabeza y no reparando en aquello que nos rodea.

¿Quieres ejemplos de estas prácticas? Son muy muy sencillos, te avisamos. Pero aprender a disfrutar de estos pequeños momentos puede proporcionarte mucha calma y alejar el estrés de un golpe. ¿Lo probamos?

  • Sentarte a observar el mar o un paisaje bonito reparando en todo lo que rodea el momento: los olores, los sonidos, las sensaciones que te vienen en mente, etc.
  • Acostarte y escuchar tu música favorita con los ojos cerrados.
  • Beber un café, un té, un zumo, pon aquí tu bebida favorita, a sorbitos y con calma.
  • Degustar un trocito de chocolate.
  • Darte un masaje.
  • Sentir el sol en la piel sentada sin hacer absolutamente nada.

Emocional

Cuando se trata de tu salud emocional, uno de los mejores consejos para el autocuidado es asegurarte de comprometerte plenamente con sus emociones. Cuando los enfrentas de frente, realmente ayuda con el estrés.

Puedes sentirte tentada a rechazar sentimientos como la tristeza o la ira, pero es saludable sentirlos, aceptarlos y seguir adelante.

Recuerde que las emociones no son «buenas» o «malas» en sí mismas. No eres culpable de las emociones que sientes; solo cómo te comportas en respuesta a ellos. Cada emoción te indica algo, te da un mensaje, es una vía de expresión. El problema es que, nos dedicamos a ignorarlas y rechazarlas, desatendiendo el mensaje que nos ofrecen.

Espiritual

Cuando una persona no es religiosa, suele tener la tentación de omitir la parte espiritual de su vida.

Sin embargo, el autocuidado espiritual no está solamente relacionado con la religión.

El cuidado personal espiritual se trata de conectar con tus valores y con lo que realmente te importa.

Agradecer todo aquello que te sucede y lo que tienes, expresar tus sentimientos, encontrar la parte positiva de tu vida, ser congruente con lo que haces, meditar… todo ello te permite sentirte más tranquila y serena. Vivir la vida con más calma, viviendo el presente.  

Físico

La importancia del cuidado personal definitivamente se extiende a los aspectos puramente físicos de su salud. La actividad física es vital no solo para tu bienestar corporal sino también para ayudarte a desahogarte, canalizar tu energía y quitarte un poco de estrés de encima. .

Puedes pensar que el gimnasio no está hecho para ti, pero esa es una forma demasiado estrecha de pensar en el cuidado personal físico. Cuidar tu cuerpo no empieza y termina en un gimnasio. Amplia tu mente.

Puedes bailar en casa con tu música favorita, ir a pasear, nadar, coger la bici e ir a la montaña, correr en algún parque cercano, hacer yoga, patinar… ¡no será por actividades que te mantengan activa!

Además, no debes olvidar que el autocuidado físico se trata solo de hacer deporte y moverse. Hay mucho más, como por ejemplo:

Dormir las horas que necesites e incluso echarte una siesta si crees que te ayudará.

Comer sano y equilibrado.

Ser capaz de descansar del deporte cuándo estás agotada e incluso decir que no a los planes si no te aguantas en pie y crees que no los disfrutarás.

Social

Finalmente, el autocuidado social es otra categoría que es importante para todos nosotros.

Puede verse diferente dependiendo de si eres introvertida o extrovertida. Sin embargo, conectar con otras personas es necesario para la felicidad de una gran diversidad de personas.

Te ayuda a entender que no estás sola, a sentirte apoyada en momentos vitales complicados, a tomar decisiones con más seguridad, a mantenerte motivada y superar los momentos de flaqueza.

El autocuidado social no se trata solo de hacer cosas con otros por el simple hecho de estar con alguien, sino de elegir hacer cosas con personas que realmente te hacen sentir bien. Personas que te aportan y de las que te despides llena de energía. Las personas tóxicas y que solo te dejan sentimientos negativos puedes sacarlas de tu vida sin pestañear.

Aquí vale desde quedar con amigos para desayunar, llamar a alguien a quien hace tiempo que no ves, buscar alguna actividad para conocer gente nueva, hacer una excursión con tu familia, etc.

No pongas el autocuidado como un propósito para el próximo finde, las vacaciones de Navidad o para año nuevo. Sabemos que posponer nunca da buenos resultados.

Empieza hoy y sé constante. No tomará mucho tiempo que empieces a notar la diferencia y que te sientas mil veces mejor.

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