Cómo volver a la rutina con buen pie

Con un pie en septiembre, es el momento perfecto para centrarnos y coger la rutina con muchas ganas. Para alcanzar nuestras metas hay que poner de nuestra parte. Ya sabes aquello que dicen; a quién algo quiere, algo le cuesta.

Y sea cuál sea la meta que quieras lograr, hay un ingrediente que no puede faltar: fuerza de voluntad.

Aquellos que triunfan no lo hacen porque tengan un gen o una capacidad sobrenatural; en la base de cualquier triunfo está la determinación y el esfuerzo. Encontrar la forma de aprovechar y usar los recursos de los que disponemos de forma efectiva.

¿Cómo hacerlo? Formas hay muchas pero hoy te contamos 5 maneras de ser más productiva, aprovechar tu tiempo y estar un pasito más cerca de eso que sueñas. 

1. Planifica tu día la noche antes

Antes de irte a dormir, toma algunas decisiones básicas sobre lo que vas a hacer al día siguiente. Tanto aspectos más generales como la forma de estructurar y organizar tu día.. Deja preparado todo lo que puedas y será mucho más fácil empezar el día.

De esta forma, cuando te levantes, ya tendrás claro qué toca hacer. Es mucho más fácil activar tu día cuando no tienes que tomar 80 mil decisiones, especialmente teniendo en cuenta que te acabas de levantar. Simplemente sigue el plan que trazaste la noche anterior.

Sentirás que estás totalmente al mando de tu día, perderás menos el tiempo y no gastarás energía de más.

2. Haz primero las tareas más difíciles y pesadas.

Las tareas más difíciles no pasarán a ser más fáciles por mucho que te preocupes por ellas o las pospongas. Seguirán estando ahí. Por lo tanto, lo mejor que puedes hacer es ponerte con ellas al principio mientras aún estés fresca y tengas energía.

Una vez tengas hechas las tareas más complicadas, podrás relajarte y ocuparte del trabajo más rutinario que no requiere tanto esfuerzo mental, capacidad y energía.

Hablamos de trabajo, pero es igualmente aplicable al estudio. Empieza con aquellas partes que te lleven más tiempo y que requieren de mayor concentración. Deja el repaso o la parte más práctica para al final, cuando tus niveles de atención empiecen a descender.

3. Eliminar las distracciones

Surgirán verdaderas emergencias y tienes que lidiar con ellas. Sin embargo, la mayoría de las situaciones que surgen para distraerte no son emergencias y no requieren que respondas de inmediato. Muchas de estas situaciones se resolverán solas con el tiempo.

Una vez empiezas a responder a situaciones que no son urgentes, te sientes con la necesidad de responder a más y más. Al no responder, estás enviando un mensaje de que eres una persona decidida y ocupada y, con el tiempo, te molestarán menos los asuntos triviales y que desperdician el tiempo.

Además, hay muchos imputs que realmente son distracciones de manual que no te aportan nada en ese momento. Saber diferenciar entre lo verdaderamente importante, lo que puede esperar y lo que es prescindible, es crucial para ser más productiva y mantenerte enfocada en tus cosas.

Puedes echarle un vistazo a nuestro artículo sobre los ladrones del tiempo para hacerte una idea de qué te hace perder el tiempo.

4. Regenerar y mantener tu energía.

Toma descansos. No es posible mantener tu energía al 100% durante todo el santo día. Y si eres capaz de hacerlo, cuéntanos cómo.

Hemos hablado de la importancia de este punto, unas 800 mil veces. Pequeños descansos y descansos más largos según el tiempo que lleves estudiando o trabajando.

Camina, muévete, sal a tomar el aire o haz aquello que crees que te dará resultados para tomar una breve pausa y regenerarte. Volverás a tus tareas renovada y con la mente despejada.

Evidentemente, duerme tus horas. Nada de hacer tonterías durmiendo poco.

Y la otra fuente de energía por excelencia es la comida. Evita comidas abundantes si te dejan medio grogui y te dan ganas de echarte una siesta épica. Bebe mucha agua y haz algún tipo de ejercicio. Aprende a escuchar tu cuerpo, adaptarte a tus necesidades y organiza tu rutina en función a esto.

5. Recuerda cuál es tu objetivo.

Crea un tablero de visión, un moodboard, una película mental o algún sistema que te sirva como un recordatorio constante de lo que estás trabajando. El «por qué» detrás de la meta es crucial, ya que servirá como motivador.

Si, por ejemplo, la razón por la que estás estudiando como una campeona es para tener una plaza fija, crea una visión clara de cómo sería tu vida en esa situación. Reserva un ratito diario, cinco minutos, para visualizar tu objetivo. Cuantos más detalles puedas poner, mejor.

Involúcrate emocionalmente con la visualización poniendo música, videos o cualquier cosa que te proporcione una carga emocional. La conexión emocional es muy importante, ya que esto te motivará a seguir avanzando hacia su objetivo.

¡Venga opositora! Aprovecha esa dosis de motivación extra que te ha dejado el verano para empezar con el mejor pie posible. Todos los hábitos que creas se pueden mantener en el tiempo y no hay mejor momento para implementarlos que ahora.

FELIZ INICIO DE TU NUEVA VIDA

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