Cómo recuperarse después de un suspenso en las oposiciones.

Shock.

Impotencia.

Frustración.

Desesperación.

Estos son solo algunas de las emociones que te asaltaron cuando viste la nota de la primera fase y el suspenso.

No has aprobado y no hay forma de que puedas llegar a la defensa de tu programación y unidades didácticas. Todo el esmero y la ilusión que pusiste al prepararlo se ha quedado en nada porque ningún tribunal te escuchará o podrá evaluarlo.

 

Un suspenso nunca deja un buen sabor de boca, pero en las oposiciones es harina de otro costal. El palo que te llevas es inmenso y te puede costar mucho remontar.

 

Ya no se trata del suspenso en sí, quizás ni tan siquiera de ver truncado tu sueño hasta, como mínimo, el próximo año, se trata de todo lo que has invertido y que parece que ha caído en saco roto.

Durante uno, dos o tres años tu vida se ha parado y la has dejado de lado para estudiar. Has dedicado horas, días, semanas y meses a prepararte. Temas, resúmenes, programaciones, supuestos, unidades didácticas.. esto ha sido tu día a día. 

Has sacrificado mucho y parece que no te han devuelto nada.

Y para más inri, no tienes ni puñetera idea del por qué de esa nota y tampoco tienes derecho a saber qué ha pasado, dónde has fallado, qué podrías haber hecho mejor.

 

Cómo no sentirse frustrada, ¿verdad?

 

Es normal y totalmente lícito que te sientas alicaída y desanimada. Has vivido una situación de estrés, ya ha terminado y los resultados no eran los esperados (y probablemente, los merecidos). No obstante, hay que remontar.

 

Es mil veces más fácil decirlo que hacerlo. Y puede que este proceso te lleve su tiempo. Nadie te pide que no pases por esta fase de duelo a tu ritmo. Aún tendrás que esperar un poco para vivir tu sueño, pero hazme caso; esa espera no es para siempre. 

Una crisis o “un fracaso” puede destruirnos o hacernos más fuertes. Tú eliges.

Intenta alejar tu mente del problema, al menos por unos días. Distráete haciendo actividades que te gusten, meditando, practicando deporte, dedicándote tiempo a ti, a tu familia y amigos, durmiendo lo que no está escrito… apaga tu mente en la medida de lo posible y no te fustigues con el resultado de las oposiciones, y cuando te sientas con fuerzas, intenta comprender qué es lo que ha pasado y de qué forma te ha afectado.

Sí, si nadie te justifica de dónde diablos sale tu nota y en qué fallaste, es jodido poder entender nada.

Sin embargo, seguro que puedes encontrar cabos sueltos y aspectos en los que puedes mejorar. Seguramente,  si nos ponemos a analizar la situación seguro que encontramos pequeñas rendijas que podríamos haber tapado de otra forma.

Todo puede ser un aprendizaje y cada situación y experiencia en la vida, una oportunidad para mejorar. Pero hazlo desde una posición honesta y objetiva.

Ni las personas que han aprobado ni las que sacarán una plaza son perfectas o han hecho unas pruebas perfectas. Seguro que también hay cosas que podrían haber hecho mejor.

No significa que sean mejores y tú peor o más válidas y tú menos, solamente significa que tenían más experiencia, iban mejor preparadas o incluso han tenido más suerte.

Evita adoptar una mentalidad fatalista creyendo que nunca lo vas a conseguir, porque además de no ser cierto, no te ayuda lo más mínimo.

Es normal que te veas envuelta en un montón de malos sentimientos y que durante varios días e incluso semanas te preguntes cosas como: ¿Por qué puedo haber suspendido? ¿Qué podría haber hecho de otro modo?

¿Qué quiero hacer ahora? ¿Me veo preparada para volver a invertir mi tiempo y presentarme el próximo año?

Esto es una decisión personal, sin embargo… nuestro consejo es que no te rindas. Ya no partes de 0, partes desde otro punto muchísimo más avanzado.

La próxima vez serás una opositora con experiencia y, aparte de llevar el temario, los supuestos y la programación por la mano, podrás enfocar la preparación de otra forma.

Estás más cerca y, aunque esta vez no haya sido la tuya, lo será en un futuro.

Ahora ya sabes a qué te enfrentas con lo cual, vas a ser una jugadora mil veces más buena.

Con más ganas, con más fuerza, con más energía de la que has tenido jamás. Que no se diga que de los errores no se aprende.


De todos modos, tómate un descanso y desconecta. Haz unas merecidas vacaciones en las que tu prioridad seas tú misma. Relájate y recarga pilas. Has tenido un año muy duro y es momento de poner tu cerebro en OFF por unos días.

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