Cómo generar nuevas ideas para tus clases

Como educadora, las ideas lo son todo.

 

La educación no es algo mecánico dónde simplemente se deba hacer y hacer. Aunque a veces puedas sentirlo así (u otros puedan enfocarlo así), una aula debe ser un hervidero de nuevas ideas, propuestas y proyectos. Cuantas más ideas nuevas traigas a tu aula, más oportunidades de aprendizaje estarás ofreciendo a tus estudiantes y éstas podrán ser más eficientes, creativas e innovadoras.

La forma en que abordas tu enseñanza puede afectar la manera en que tus estudiantes enfocan su aprendizaje.

 

Pero las nuevas ideas no solo serán beneficiosas para tus alumnas y alumnos, sino que también te mantendrán a ti enérgica, curiosa y con ganas de crear una pequeña revolución. De cambiar las cosas.

 

Todo esto suena muy bien, ¿verdad? Pero las ideas no siempre aparecen repentinamente cuándo las necesitas, sobre todo si no estás habituada a buscarlas. Para que las ideas aparezcan más fácilmente necesitas un poco de entrenamiento. A la que empieces, verás cómo las ideas vienen a ti con mucha más facilidad.

Entonces, por el momento, ¿de dónde puedes sacar nuevas ideas?

 

Uno de los primeros focos para sacar nuevas ideas lo tienes tú; tu imaginación. Ese lugar que los más pequeños/as saben explotar tan bien y dónde se cruzan pensamientos, emociones y la chispa creativa.

 

La mejor fuente de creatividad es jugar con lo que ya existe. Trabajar con piezas que ya tienes pero a las que debes dar una vuelta. ¿Cómo? Añadiendo nuevas variables, jugando con conceptos o funciones diferentes, buscando la forma de convertir algo simple en extraordinario.

Veamos un ejemplo muy sencillo. Un bote de vidrio de legumbres, en principio, es un simple recipiente en el que vienen legumbres cocidas. Puedes limitar su uso a ello y tirarlo una vez has consumido el alimento. Si le das una pequeña vuelta, puedes reusarlo para almacenar otros alimentos.

Pero, este bote también puede ser una maceta si pones tierra y abono y plantas alguna semilla o brote.

A la vez, puede ser un elemento decorativo si le pones sal teñida con tiza.

Pero también puede ser una vela si le pones cera y una mecha encerada.

¿Ves por dónde van los tiros?

Juega con los ejercicios que ya conoces, con los temas que tienes que enseñar, con materiales que estén a tu alcance y dales un sentido diferente. Hay taaaantas posibilidades…

 

Otra forma de mantener fresca tu mente docente es pensar como lo hacen tus alumnos. Para hacer esto, tendrás que escucharlos de verdad y hacerlo sin «pre-encuadrar» lo que dicen. Podemos ser culpables de esto en cada área de nuestras vidas.

A veces cuando escuchamos a una amiga y creemos saber lo que nos va a decir, y no nos hace mucha gracia, ya estamos pensando en cómo le vamos a responder antes ni siquiera que haya empezado a hablar.  En este punto, en realidad, no estamos escuchando activamente. Simplemente hacemos ver que lo hacemos.

 

 

Sin embargo, pensar como un estudiante es ver qué los motiva, cómo se ven a sí mismos, de dónde provienen sus ideas y qué tienden a hacer con ellas una vez que las tienen. Los niños tienen una energía que los adultos no podemos comenzar a replicar, pero podemos sentarnos y aprender del trueno y de los superpoderes de sus personalidades emergentes.

 

¿De dónde más pueden venir las nuevas ideas? Mirando atrás. ¿Qué hiciste durante tus prácticas? ¿Y en la carrera? ¿Qué hiciste en la escuela como estudiante que nunca olvidarás? ¿Y por qué, por qué es inolvidable para ti? ¿Qué estaban haciendo en educación hace 50 años? ¿Qué dijeron Vygotszky y Piaget? Mirar atrás. Ya sabes que las modas siempre vuelven y que todo lo viejo es nuevo otra vez. Combina, adapta y adopta.

 

Pero tampoco olvidemos mirar hacia adelante. ¿Hacia dónde nos dirigimos como sociedad? ¿Qué tendencias parecen tan fuertes que vale la pena entenderlas y crecer al mismo tiempo? ¿Qué pasa con la tecnología? ¿Qué está haciendo? ¿Qué le está haciendo la tecnología a la educación? ¿Qué está pasando realmente a nuestro alrededor?

 

Tu red de aprendizaje profesional es otra forma de asegurarte de que nunca te quedarás sin ideas nuevas como profesora. Si esa red está bien diseñada, llena de diversidad de pensamiento, una gama de recursos y apoyo emocional y profesional, entre otros factores, indudablemente generará nuevas ideas.

Y además de pensar como tus estudiantes, si quieres nuevas ideas, ¡pregúntales! ¿Qué es genial? ¿Qué ven ellos? ¿Qué les molesta? ¿Qué les emociona? ¿Qué nueva aplicación, serie o juego han descubierto, y qué lección puedes sacar de ella?

 

Y por supuesto, lee. Lee mucho. No solo te brinda nuevas ideas directamente de una manera didáctica, sino que también prepara tu mente para que sea más propicio e generar y encontrar nuevas ideas. La cultura es otra fuente: películas, YouTube, música, videojuegos. También valen los blogs, podcasts y documentales.

Evidentemente, generar nuevas ideas es sólo una parte del trabajo. Comprenderlas, adaptarlas, implementarlas y evaluarlas es lo que viene después.

A veces necesitamos menos ideas y más dedicación con las que ya tenemos. Dar oportunidades a aquello que hemos pensado y encontrar la forma de hacerlo realidad.

¡Pero que esto no te quite las ganas! No pierdas el entusiasmo y la chispa de esa nueva idea.

 

FormArte, el arte de formar.

 

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