5 formas de que tus alumnos participen más en clase

 

Conseguir que las alumnas/os participen en clase puede ser un gran reto. Especialmente según el grupo que tengas delante; hay grupos con estudiantes muy participativos y otros a los que arrancarles algunas palabras es casi misión imposible.

La buena noticia es que existen estrategias efectivas para conseguir aumentar la participación de tus alumnas/os y es mucho más fácil de conseguir de lo que puede parecer.

 

La curiosidad de los estudiantes puede ser estimulada de manera que fortalezca su conexión con las lecciones, las interacciones entre ellos y su voluntad de comprometerse con los objetivos de aprendizaje. Hay técnicas sencillas que tú puedes usar durante tu clase para aumentar esta curiosidad y, por lo tanto, el compromiso entre los alumnos, especialmente de los más mayores, que corren un mayor riesgo de perder el interés.

 

¿Quieres descubrirlas?

¡Desvelamos el misterio!

 

Estrategias para aumentar la participación en clase:

Aprovechar el poder del misterio.

Esto lo saben a la perfección desde escritores como Agatha Christie hasta los guionistas de Stranger Things. Los humanos tenemos una necesidad compulsiva de descubrir qué sucede a continuación. Nos encanta resolver misterios y encontrar secuencias y patrones. Así que, ¿por qué no introducir tu próximo tema con algún misterio?

Puedes plantear alguna pregunta amplia relacionada con el temario y que tus estudiantes las discutan en grupo. Después se pueden debatir las respuestas y enlazarlas con el tema que toca trabajar. Las conjeturas siempre son un punto de partida estupendo para el aprendizaje.

Menos es más.

Relacionado con el punto anterior, una buena estrategia para fomentar la participación puede ser hacer menos preguntas, pero que sean más profundas. Por ejemplo, usar preguntas que empiecen con un: “Qué pasaría sí…” o “Cómo podría…” y buscar preguntas que no tengan una respuesta indiscutible de sí o no, o que se basen en simplemente recordar hechos. El objetivo es fomentar el pensamiento y la discusión colaborativa.

Si hay alumnos que son menos participativos porque son más tímidos o tienen menos confianza, puedes hacer grupos y designar a estos alumnos como portavoces.

 

 

¿Qué quieres saber sobre…?

Hay parte de la lección o del conocimiento que debe ser dado por instrucción directa; es decir, necesitan aprenderlo a través de la transmisión. Pero si se juegan bien las cartas y se orienta a la alumna/o, se puede fomentar su curiosidad y con ello, el aprendizaje.

Podemos hacer alguna actividad para ver qué saben tus estudiantes sobre el tema que se está tratando y, una vez visto cuánto saben y hasta qué punto, podemos plantearles qué creen que deberían saber y que les gustaría saber. Les apetecerá más estar atentos y aprender si es algo que les pica la curiosidad.

Se puede hacer una lista con todas las curiosidades que vayan surgiendo y pedirle a cada alumno o grupo de alumnos que se encarguen de investigar y resolver una de las dudas. Luego ellos mismos pueden hacer de profes y entre todos terminar de aprender todos los conocimientos necesarios.

 

 ¿Y para qué sirve esto?

Muchas veces hemos tenido que aprender cosas que no sabemos para qué necesitamos saberlas. Hoy en día, con  lo fácil que es acceder a Internet y a la información, está pregunta puede estar aún más en la orden del día.

Puedes mostrarles a tus alumnos por qué ese contenido es importante para ellos: cómo lo van a usar más adelante en su vida o cómo usa la gente ese conocimiento en el mundo real. Esto puede hacer mucho más interesante un tema, además de dar pie a crear proyectos diferentes para aplicar los aprendizajes.

 

Fomentar la colaboración dinámica:

En todos los puntos anteriores te lo hemos dejado caer, pero el trabajo colaborativo en grupos pequeños puede ser un gran WIN con la orientación adecuada. Permite a los estudiantes desarrollar habilidades sociales y al mismo tiempo obtener conocimientos. Aprenden cómo el éxito individual y grupal son mutuamente dependientes y cómo llenar los vacíos en el conocimiento de los compañeros, además de hacerlo en un entorno que es atractivo porque es social. No es necesario que sean actividades largas, sino que se pueden hacer perfectamente cortas e informales.

 

 

Al principio puede costar conseguir que toda la clase participe, pero no hay nada imposible con la estrategia adecuada.

De hecho, ellos mismos se sentirán más a gusto y fomentaremos que tengan más ganas de involucrarse y aprender. Además, puede ser perfecto para crear más cohesión de grupo y que pierdan el miedo en expresarse.

FormArte, el arte de formar.

 

 

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